El camino a la autoaceptación es largo porque la sociedad nos lleva, sin querer, a que sigamos ciertos modelos. Como mujer, nos invitan a ser suaves, tranquilas, sumisas y obedientes, pero la verdad es que hay unas que desde chiquititas se les nota que ya lo traen y que de grandes van a ser bien…

Otras se tardan un poquito más, en la adolescencia se les empieza a ver que les gusta… y bastante. Tienen sus primeras experiencias en las salidas de noche o cuando comparten algunos secretos con sus amigas, siempre y cuando sus papás no se enteren.

Finalmente hay otros que lo rechazan… dicen que tooodas son unas… menos ellas. Ah, pero de vez en cuando lo sienten en el cuerpo… y como que se les quiere salir, pero se amarran las ganas y hasta se ponen a rezar para ver si así se les pasa.

Nos dicen que es mejor escoger ciertas profesiones y ciertos temas… nada que tenga que ver con política o con proyectarse hacia el exterior porque, ya saben, la mujer pertenece al hogar no vaya a ser que andando en la calle se le pegue alguien y la pervierta.

En cuanto a fe, hay que seguir la que se le haya enseñado en casa, nada de terapias raras, constelaciones y las meditaciones. Eso sí, dicen que cuando hay luna llena se ponen especialmente poderosas, porque está ligado a su ciclo , y pues ya saben… las hormonas pueden ser muy traicioneras.

Yo sé que tú también eres bien… acéptalo… lo has sentido… te ha pasado más de una vez, pero no es fácil reconocerlo.

Yo… de plano, sí soy… y lo acepto… y la verdad, ¡me encanta! Lo he sabido disfrutar muchísimo y muchísimas veces.

Además, creo que lo he sabido utilizar de tal manera que hasta me ha ayudado a salir adelante en mi carrera. Es una de las ventajas que tenemos las mujeres.

Me guio por la intuición. A veces no la sé descifrar o ponerle palabras textuales, pero siento que se me representan las verdades, las intenciones y los caminos a seguir. Soy así desde chiquita, como que tenía algunas premoniciones o corazonadas. En secundaria lo compartí con algunas amigas y resultó que ellas también tenían un sexto sentido, pero hubo quien las regañó, y les dijo que eso no estaba bien y las mandaron a la penitencia.

Pero yo sí estoy bien conectada con mi cuerpo, con mi mente, mi alma y con mi entorno. Incluso, puedo sentir cuando alguien cercano a mí, necesita de mi compañía o está pasando por alguna dificultad.

Lo acepto… ¡Yo si soy bien bruja! ¡y me encanta!
Si tú también tienes un sexto sentido, disfrútalo, aprovéchalo y déjate llevar, porque tú, también eres una bruja ¡Feliz día!

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