Me ha llamado la atención que la aspiración de muchos jóvenes es ser YouTuber. Bueno, pero que es ser YouTuber ¿para qué? ¿Por qué? Y cuando les preguntas no saben responder, solo quieren la fama que se supone acompaña este ritmo de vida. Dado que ser famoso es la meta, hemos visto el surgimiento de influencers de todo tipo… desde quien se hace famoso por hacer cosas absurdas y, en ocasiones, hasta peligrosas en redes sociales, hasta quienes presumen un estilo de vida rodeado de marcas lujosas y artículos exclusivos.

Todos los que estamos en redes sociales buscamos tener cierto nivel de influencia, cierta penetración en nuestro público, y ahí sí… honestamente tengo que reconocer, que yo soy una mala influencia.

Como consultora de imagen a mí no me gusta decir qué es lo que tienen qué hacer, cómo te tienes que vestir o qué marcas hay que comprar para tener una buena imagen. Pero de lo que sí te hablo es de ser congruente contigo mismo.

No creo que alguien tenga que gastar miles de pesos en ropa para verse bien, pero sí creo que vale la pena invertir en aquellas prendas que te sientan según tu trabajo y lo que deseas proyectar.

Tampoco me gusta dictar lo que es una buena imagen, porque considero que es tan variable y única como la personalidad de cada quién, pero sí invito a reflexionar sobre tu personalidad y sobre quién eres.

Yo soy una mala influencia porque no te la pongo fácil. No se trata de seguir, de dar like o de escribir un comentario a una persona u otra o aquí y allá. Me gusta ponerte a pensar y a que te cuestiones todo lo que te rodea. Que retumbe en tu cabeza, en tus oídos y que se oiga fuerte.

Mis temas no siempre son populares… pero estoy convencida de que son imprescindibles para nuestra sociedad, y que hay cosas de las que tenemos que hablar, temas que van mucho más allá de tener una vida “para presumir”.

Si, si soy una mala influencia porque si me sigues dejarás de culpar a todo lo externo en tu vida y pasarás de ser una víctima a convertirte en una persona responsable de su propia vida, una persona que toma decisiones y acepta sus propios resultados, soy una mala influencia porque tu imagen pasará de ser una imagen común a ser una imagen auténtica y también podrás aprender a manejar tus propios pensamientos para cambiar tus creencias.

Todo esto, me hace una mala influencia… así que, cuidado, a mí no me sigas o ya sabes a lo que te espera. ;)