En la semana, el Presidente de la república arremetió contra el Instituto Nacional Electoral, señalando entre otras cosas, que es muy costoso y que no se requiere de “tanto aparato”. Qué peligroso. ¿Hacia dónde vamos?

Hay que recordar, que en los tiempos de aquella hegemonía del Presidencialismo, la organización de las elecciones siempre estuvo a cargo del gobierno federal en turno.

Pasó, desde la constitución de 1917 y hasta 1996, desde “Colegios Electorales” a “Comisión Federal de Vigilancia Electoral”, a “Comisión Federal Electoral”, e incluso, hasta ya creado el entonces “IFE”, siempre estuvo metida la mano de la Secretaría de Gobernación, lo cual desde luego no era sano para la democracia mexicana. Fue hasta 1996 que se logró “desligar” al Poder Ejecutivo de la organización de elecciones en nuestro país.

Y, hoy, que si bien está lejos de ser perfecta nuestra democracia, sí podemos presumir con orgullo de un Instituto Nacional Electoral fuerte, autónomo y más importante: que salvaguarda nuestra democracia. Como simple muestra de ello, reconoció -como debe ser- al Licenciado López Obrador como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos oportuna y transparentemente, no obstante que fue uno de los actores políticos que más denostó durante años a la Institución. Se respetó pues, la voluntad de la gran mayoría de los mexicanos en 2018.

Preocupa entonces, que ahora el Presidente de la república de señales de retroceso hacia el respeto a la autonomía del Instituto Nacional Electoral, pues dicha autonomía no solo depende de su estructura y de que la toma de sus decisiones se formulen de manera independiente, sino también, de que cuente con recursos suficientes para su operación.

Se entiende que si hay gastos superfluos, se eliminen, como deben eliminarse de todas las instituciones, pero de ahí, reitero, a afectar severamente su operación, no hace más que debilitar a la Institución, y por tanto a su autonomía, y por ende, lamentablemente, a la democracia.

¿Hacia dónde va la democracia mexicana si aterriza el Presidente lo dicho en la semana respecto al INE?

¿Querrá regresar, fundado en su austeridad, a 1946 y crear una simple Comisión Federal de Vigilancia Electoral? Eso vaya que sería austero y, Gobernación (o sea él), tendría todo el control.

¿Qué democracia sería esa?