Por si lo estabas dudando y en caso de que lo quisieras escuchar.

19 de septiembre del 2017, una fecha que nos impactó a los mexicanos de una u otra manera ya que los sismos no solo sacudieron nuestras tierras sino también nuestros corazones. Esos días de nacionalismo, apoyo, compañerismo y hermandad nos demuestran que hasta en los peores momentos los mexicanos somos capaces de unirnos para hacer algo grande.

¿Qué pasó esta vez? ¿Se siente la misma unión y el mismo apoyo? ¿Nos llegan mensajes de fuerza entre mexicanos que nos ponen la piel chinita como en aquella ocasión?

¿Será que hemos cambiado en los últimos tres años? ¿Será que el miedo y la incertidumbre nos llevaron a perder la cabeza en el egocentrismo pensando en nuestras propias compras de pánico, equipo de protección y nuestro trabajo?

No lo creo.

Hay un factor muy importante que hace las circunstancias distintas a otras ocasiones y que nos pudiera hacer parecer que nuestra solidaridad innata se esconde de la misma forma que se oculta el sol detrás de las nubes en estos días grises.

¿La realidad? Somos más fuertes y estamos más unidos que nunca.

Los días post-sismo en los cuales muchísimos sacrificaron sus vidas y entraron a rescatar personas debajo de los escombros fueron eso...días post-sismo. Lo peor ya había sucedido, nos tocaba levantarnos entre todos y enfrentar lo que seguía. Lo que venía era duro pero el mayor daño ya estaba hecho.

Estos días son diferentes, la batalla no se ha acabado y seguimos en campo de guerra.

Tenemos a nuestros soldados en plena acción y tenemos que prepararnos para lo que viene.

Estamos esperando como un niño asustado apuntando con su lámpara al closet esperando que el monstruo salga y termine de hacer de las suyas.

Con todo y las circunstancias actuales no he dejado de escuchar ni de ver iniciativas ciudadanas para apoyar a los que más lo necesitan en estos momentos. Es verdad que este tipo de iniciativas me llegan en abundancia por que estoy familiarizada con el sector social. Pero por eso mismo quiero aprovechar este espacio para compartir lo que estoy viviendo y el orgullo que siento de mis compatriotas. Quiero compartir un trago dulce para pasar el rato amargo

Vecinos llevando el súper a los que no pueden salir, una campaña de profesionistas para recolectar despensas para personas que lo necesitan, negocios unidos por salir adelante como sector, grupos conformados por distintos sectores para brindar equipo de protección a profesionales de la salud, emprendedores creando válvulas y caretas para donar … Y todo esto sin mencionar a nuestros médicos y enfermeras, a todos los profesionales de la salud que valientemente ponen su vida en riesgo por el resto de nosotros y al mismo tiempo no se quedan callados y hablan con la verdad. Si me pongo a nombrar cada iniciativa que me he topado estos días no terminó...Admiro muchísimo todas y cada unas de estas iniciativas y personas, pienso que llevar estas acciones solidarias a cabo en estos tiempos es como crear un plan estratégico contra el enemigo desde la trinchera a plena batalla.

Ahí está mi gente, mi México.

Querido Lector, no es que nos hayamos vuelto más egoístas, es que es más difícil verlo, escucharlo. Nos abruma tanto lo que está sucediendo y el temor que tenemos que es difícil tomarnos de las manos y reconocer que no estamos solo y que, aunque no parezca, sí existen personas luchando por el bien de nuestro país.

Todas estas personas me dan esperanza. Me enseñan que, aunque parezca que el gobierno nos haya abandonado, el sector privado esté luchando mantenerse de pie y todo parezca gris, seguimos de pie. Esta contingencia cambiará todo para la mayoría del país y aún viene lo peor, el monstruo no ha terminado de hacer de las suyas, pero tenemos una fortaleza, unas ganas de salir adelante que ni con COVID-19 se quitan. Los mexicanos hemos demostrado que ni en estas condiciones nos detienen y que el talento, el ingenio, la creatividad, y la generosidad no se quedaron en casa.