Hace una semana se celebraron elecciones en diversos estados de la república. Algunos de ellas para elegir a sus gobernadores y presidentes municipales, y como fue el caso de Tamaulipas, solamente a sus diputados locales.

Una elección bastante pobre en todos los sentidos, empezando por los candidatos de todos partidos. Por ejemplo el PRI, que parece que no entiende; eligieron a sus candidatos nefastos; y que justamente por culpa de ellos, la ciudadanía les quitó el poder. Nada más falta que le den una revisada a los diputados plurinominales que entraron. Eso es un signo claro de soberbia y que solamente utilizan lo que les queda de poder para servirse a ellos mismos.

Por otro lado, se encuentra MORENA. Un partido que demostró que no cuenta con la más mínima de estructura para la operación. Sus pobres candidatos ni en su casa los conocen y está de más hablar sobre su poca carrera política. Es una lástima que el partido de AMLO no haya podido mostrar el arrastre que tuvo hace justamente un año en las elecciones pasadas.

Los partidos, considerados como “chiquitos”. El caso de Movimiento Ciudadano y el Partido Verde. Con algunas buenas propuestas, sin embargo, entre el poco presupuesto del partido y la falta de estructuras, es muy difícil que puedan aspirar a poder tener representación en los puestos públicos.

Le sigue, el PAN, el partido en el poder en el estado. Un claro ejemplo de que sin importar la preparación, lo único que se necesita es formar parte del círculo cercano para poder cuidar a su jefe en las elecciones futuras. Buscan formar “políticos” regalándoles los puestos y no se dan cuenta que lo barato puede salirles caro. Lo único que creo que se puede rescatar, es que la operación política fue ejemplar. Ha sido el único estado con “control” a pesar de lo que les haya costado.

Por último, y a mi parecer lo más grave de todo, la ciudadanía. Una sociedad que ha sido afectada por la violencia, la inseguridad y el abandono de las autoridades. En esta ocasión, según cifras del IETAM, solamente votó el 30% del electorado; y solamente el 15% fueron quienes le otorgaron el poder absoluto al PAN, ganando los 22 distritos locales.

El problema no es que en el estado gobierne un solo partido. El problema es que los tamaulipecos somos quienes debemos de elegir a nuestros representantes. Es obligación de TODOS elegir a nuestros gobernantes, recordemos que si no ejercemos nuestro voto ciudadano, no tenemos el derecho de criticar ni de exigir.

¿Y Nosotros Qué?