Donald Trump está recuperando terreno en estos días. Después de las convenciones y a raíz de la violencia en puntos específicos de Estados Unidos por el tema racial, el presidente está empatando al candidato demócrata Joe Biden, sobre todo en estados clave como Wisconsin o Michigan. Pero, ¿por qué está ganando adeptos si la violencia está ocurriendo durante su administración?

Por un lado, las imágenes de enfrentamientos y destrozos son muy mediáticas, y han logrado quitarle protagonismo a la pandemia, misma que jugaba en contra de Trump por la percepción de malos manejos. Por otro lado, el mensaje de “ley y orden” (orden público) de los republicanos suele ser muy efectivo, y como las ciudades en donde ha habido violencia están gobernadas por demócratas, han posicionado la idea de que un país bajo el mando de Biden sería algo así pero en grande. Puede parecer increíble que un argumento como ese funcione, pero está surtiendo efecto. ¿Hasta qué punto? Es difícil saberlo ahora, pero lo cierto es que sí hay cambios en las encuestas.

¿Qué Donald Trump con su retórica de división y con sus guiños simbólicos a los extremistas esté inflando un problema que ya de por sí es grave? “Qué importa”. “¿Qué los destrozos y la violencia en general son muy puntuales y han sido condenadas por Biden y los demócratas? “Qué importa”. ¿Qué la mayoría de quienes protestan por el abuso policial son personas pacíficas que están plantándole cara a un problema que Trump no ha sabido, o no ha querido manejar? “Qué importa”. ¿Qué el problema de fondo, aunque no sea culpa directa de Trump, sí requiere un discurso de unidad y no de división? “Qué importa”. ¿Qué Donald Trump ha mentido sistemáticamente sobre este y muchos otros temas, incluyendo el del COVID que está muy lejos de resolverse? “Qué importa”.

APUNTE SPIRITUALIS. Lo que importa es la percepción: Trump puede con la “ley y el orden” y Biden, no (a pesar de que prácticamente toda la evidencia demuestre lo contrario).