Reuniones, miercolitos, juevecitos, fiestas, carnes asadas y hasta bodas... Fueron miles los nuevoleoneses que durante estas últimas cuatro semanas hicieron vida social como si todo estuviera bien, como si no tuviéramos una crisis sanitaria, como si todo hubiese regresado a la normalidad, pero a esa normalidad que conocimos toda la vida.

Fueron miles de ciudadanos quienes con el paso que se dio en la reactivación económica sintieron el impulso de hacer su vida normal, sin tomar medidas de sana distancia y mucho menos las recomendadas medidas de higiene. Muy lejos quedó la lógica y el sentido común.

Si bien cada persona debe ser responsable de sus actos, lo que duele es que por unos cuantos todo el resto la tengamos que pagar. Ahora con las nuevas medidas de restricciones que implementa a partir de hoy el Gobierno del Estado de Nuevo León los negocios se verán muchísimo más afectados, y algunos ya no podrán dar la batalla, tendrán que cerrar sus puertas definitivamente.

Por culpa de los irresponsables, ahora tenemos frente a nosotros unas restricciones impuestas por el Gobierno Estatal que son históricas y que son violatorias de los derechos humanos, de las libertades, y todo por unos cuantos. Lo peor es que no tienen fecha de término, así que esto va para largo y es probable que en unas semanas más se impongan medidas aún más restrictivas.

Imaginen qué triste sería que aquellos que se fueron de fiesta y se contagiaron de COVID-19 por irresponsables, terminen quitándole una cama de hospital o un ventilador a una enfermera, a un doctor, a un policía, a una trabajadora de algún supermercado, es decir, que el ciudadano que salió para divertirse le quite un espacio hospitalario a alguna persona que estaba obligada a salir a trabajar. Injusto y triste.

No debería el Gobierno haber impuesto medidas de restricción como el que no se pueda salir libremente de las 10 de la noche a las 5 de la mañana de lunes a viernes, y mucho menos que tampoco se pueda estar en la vía pública los sábados y los domingos las 24 horas, porque solo podrá salir quien tenga que ir a comprar alimento, a la farmacia, al doctor o quien labore en una actividad esencial. No debería el Gobierno de obligarte ni decirte lo que tienes qué hacer, pero lo están haciendo.

Esta medida no les va a servir de mucho, porque esa acción debió haberse tomado durante el primer mes de la crisis y no ahora... ¿Por qué? Porque de una semana a otra los casos se incrementaron llegando casi hasta 700 en un día, y porque la saturación hospitalaria ya está a la vuelta de la esquina. Ya es demasiado tarde, el caos ya está aquí.

Desde la semana pasada algunos hospitales públicos y privados reportaban que ya no tenían camas disponibles, que sus áreas de terapia intensiva ya estaban al tope, que ya no tenían ni personal médico ni respiradores. Conforme van pasando los días se incrementan los casos, y el colapso del sistema médico está a punto de registrarse en Nuevo León.

En unas semanas más que no nos sorprenda ver las imágenes de cientos de personas enfermas siendo atendidas por ejemplo en el hospital que improvisarán en las instalaciones de Cintermex. Veremos también videos de personal médico llorando de la desesperación y reclamando a quienes no se cuidaron, hasta culpándolos del caos. Circularán los videos de los camiones refrigerantes conteniendo los cuerpos de decenas de personas. Esa historia ya la vimos en Italia, España y Estados Unidos.

En unos días más cumpliremos 4 meses desde que comenzaron a implementarse las restricciones sociales, por supuesto que estamos cansados y hartos pero ahora agradezcamos a quienes no se cuidaron, porque viene lo más difícil. A Nuevo León le esperan unas semanas muy complicadas, ese caos que temíamos está a la vuelta de la esquina y en nuestras memorias quedará marcado el mes de julio del 2020.

No, no se trataba de tener miedo, de hecho lo más recomendable era ser valientes, pero una cosa es no tener miedo y otra cosa muy diferente es ser valemadrista. Históricamente nuestras libertades y derechos están siendo violentados, eso es tristísimo. Qué pena, y lo digo con tristeza porque nada nos costaba ser una sociedad responsable, pero algunos tenían la necesidad de hacer su vida social, aunque esto implicara que se nos confinara nuevamente, y con medidas mucho más restrictivas que las implementadas al principio de la crisis.
...