Es un verdadero orgullo y un privilegio ser mexicano. No es porque haya nacido aquí, pero en estas fechas me es muy grato recordar todo lo maravilloso que este país nos da y nos sigue dando.

Estamos rodeados de maravillas multicolor y nuestras tradiciones nos hacen sentirnos irónicamente más vivos, incluso el día 2 de los difuntos.

Tenemos la fortuna de haber heredado de nuestros ancestros un hermoso lugar para vivir. Igual lo podemos hacer en las grandes ciudades, que en las montañas o en las costas, y cuando viajamos, nos reconocemos en los colores, en los olores y en los sabores que se comparten en todo el mundo gracias a nuestra reconocida cocina.

Es nuestro, uno de los himnos nacionales más hermosos del mundo y nuestra bandera, junto con el escudo, representan con belleza la unidad nacional.

Somos capaces de, unidos, hacer vibrar con nuestra energía positiva a todo el mundo.

En momentos trágicos, somos sinónimo de orgullo, al vernos volcados -mexicanos de todas las clases sociales-, hombro con hombro, removiendo escombros en los temblores. Es difícil encontrar a un mexicano que no ayude de alguna manera ante una situación devastadora.

Tenemos en nuestro ADN ingenio, alegría y un envidiable espíritu para emprender.

Son cada vez más las historias que conocemos de mexicanos que a base de esfuerzo y mucho trabajo han destacado en todos los ámbitos, ya sea como grandes empresarios, modernos directores de cine, de orquesta, músicos, atletas paralímpicos, futbolistas y otros destacados compatriotas de calidad mundial que nos llenan de inspiración al ser el reflejo de nuestro afán por tampoco dejarnos vencer.

Desde el desierto de Sonora con la quietud de sus dunas, las playas del Caribe con el turquesa de sus aguas, hasta la nieve en las cimas de montes y volcanes, como México no hay dos.

Chavela Vargas no se equivocó. Cada vez más extranjeros llevan sangre tricolor, aunque no nacieron aquí, porque como bien dijo, “los mexicanos nacemos donde se nos da la rechin… gana”.

La cultura mexicana conquista corazones y México tiene la singularidad de adoptar a cualquiera a pesar de haber nacido en el exterior.

Nadie canta con mariachi como nosotros, ni grita los goles con la euforia que lo hacemos, ni aguanta los reveses de la vida como nosotros.

¡Feliz Independencia de México!, ¡Qué orgullo ser mexicano!

México, por ti mi vida entera.

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