Muchas promesas de campaña difícilmente terminan por cumplirse. Todos sabemos que tienen mucho de catálogo de buenas intenciones en busca de los votos. Lo que se promete enfrenta al ejercicio del poder y a la gran problemática que envuelve y define a nuestro país.

La prisa del Presidente no puede, por más buena voluntad que tenga, apurar y adelantar sus promesas de campaña.

De manera paralela hemos entrado en un singular proceso que a menudo tiene enfrentados a organismos autónomos, académicos e investigadores con el Presidente. La famosa máxima de “yo tengo otros datos” se ha convertido o en una realidad paralela o en información que todavía no alcanza a llegar a quienes se encargan de medir las políticas públicas y sociales.

Desde donde se vea el tema es fundamental. Para construir políticas sociales se debe tener un claro diagnóstico de lo que está pasando, no se puede actuar sin cifras y datos comprobados, porque son la base de la acción social de cualquier gobierno.

Suponemos que algún día no habrá de otra que comparar las cifras para saber quién vive en una realidad paralela y quién vive bajo la terca realidad.

Lo que es importante considerar es que poco a poco el Gobierno ha iniciado el proceso de transparencia de lo que hace, lo cual se convierte en una suerte de rendición de cuentas; ayer el Inai transparentó información que tiene que ver con los programas sociales del Gobierno en áreas como la tercera edad y la estrategia hacia los jóvenes.

Sin embargo, no tenemos todavía el todo para conocer el alcance de las políticas sociales. La información debe proceder del propio Gobierno quien es quien debe dar cuenta de lo que está haciendo y hasta dónde llegan los resultados, para lo cual urge la creación de un padrón que permita reconocer los alcances de lo que está diseñando e instrumentando, no hay manera de conocer, reiteramos, el alcance de lo que se hace y se pretende hacer.

La exigencia de transparencia y rendición de cuentas no es un capricho o una malévola crítica. En función de los dineros de la nación es clave no solamente conocer a quién se le entregan los recursos de manera directa, también es clave saber de dónde vienen y de dónde van a salir los recursos en el mediano plazo y largo plazo, junto con un elemento fundamental al que parece no se le está otorgando la debida importancia: en qué se está gastando el dinero.

Estos temas se debatieron en el programa Mesa de diálogo en el Canal del Congreso. La premisa de la cual partimos fue si la política social del Gobierno está estancada o es una fundada esperanza. Como puede imaginar, en lo general no hubo acuerdos entre los participantes.

Sin embargo, si algo quedó claro es que siendo esto uno de los temas más importantes para el país, no se ve cómo van a llegar a acuerdos los partidos. Una gran paradoja es que la crítica que se hace de cómo se actuaba en el pasado se repite hoy con los argumentos de quienes eran los sujetos de crítica. Todo aquello que tenía que ver con el clientelismo, la falta de un padrón y la opacidad que tanto se fustigó contra el PRI y el PAN, se han convertido hoy en los argumentos de estos partidos.

Lo que es definitivo es que el Gobierno debe ser transparente, porque no basta con que digan que son diferentes porque no por ello terminan siéndolo. Debe buscar, junto con la instrumentación de políticas sociales, mecanismos de información y transparencia que permitan que los ciudadanos los encuentren efectivamente diferentes y no sólo porque lo digan.

Con “otros datos” o con lo que fuere, lo que se va a exigir son resultados y que la vida de la gente en verdad cambie.

RESQUICIOS.

Por lo menos en el papel queda claro lo que el Gobierno le planteó al fiscal de EU: Impedir el tráfico de armas al país. Lo que ahora urge es conocer qué dijo el señor Barr y cómo le van a hacer los vecinos para eventualmente poner un alto al ilimitado y abrumador tráfico de armas.