El insistente llamado a la cohesión interna tiene que ver fundamentalmente en la forma en que se está actuando ante el coronavirus, pero también tiene que ver con la gobernabilidad del país y con el pacto federal.

El costo de la falta de coordinación nacional ante el coronavirus puede ser de funestas consecuencias. Cada vez hay más signos de que algunos estados están tomando caminos propios, los cuales son distintos de las indicaciones y estrategias que plantea la Secretaría de Salud.

Esta semana hemos conversado con los gobernadores de Jalisco y Nuevo León y queda de manifiesto que han adoptado estrategias propias y que poco o nada han estado en coordinación con el Gobierno federal.

Enrique Alfaro, de Jalisco, nos planteó las dudas que le causa que en aduanas se haya retenido el material que solicitó para poder aplicar el mayor número de pruebas en el estado, particularmente en Guadalajara. El gobernador alega que el hecho de que hayan tomado medidas con antelación ha sido clave para evitar una propagación mayor del virus.

Nos aseguró que no se fueron por la libre sino que más bien lo que hicieron fue atacar el problema con base en los diagnósticos que se han realizado en el estado, “es probable que estuviéramos bajo otras condiciones si no lo hubiéramos hecho, sin dejar de reconocer que la gravedad persiste y persistirá”.

En Nuevo León se está presentando una situación similar, pero con matices. Están buscando soluciones al problema de salud con investigaciones propias. El gobernador nos planteó que el hecho de que no se venda cerveza “ha provocado que se enoje la raza y que por eso hubo compras de pánico, lo que pasa es que cerramos las cervecerías por un mes y como somos cerveceros se fueron a las tiendas a comprar todas las que les fue posible”.

Donde ve dificultades es en el ritmo bajo el cual está actuando el Gobierno federal, “si nos hubiéramos esperado ve tú a saber en la que estaríamos”.

Lo que importa de todo esto es que una crisis tan severa como la del Covid-19 nos está encontrando con estrategias diferentes en donde, en algunos casos, cada quien está haciendo lo que cree pertinente.

Las consecuencias tarde que temprano se nos vendrán encima, porque pudiera ser que estados circunvecinos tuvieran diferentes estrategias para atacar el mismo problema. En la reunión de hace algunos días entre el gabinete, por cierto no estuvo presente el Presidente, y los gobernadores se manifestaron diferencias y reclamos que no pueden soslayarse.

Es clave el mensaje y la comunicación entre el Ejecutivo y los gobernadores. Las diferencias caben, la clave está en cómo enfrentarlas y resolverlas. La concentración del poder en el Presidente, lo que significa ejercicio del poder y toma de decisiones, no necesariamente se extiende a lo que está pasando en los estados y en acciones en automático de los gobernadores.

El insistente llamado a la cohesión interna tiene que ver fundamentalmente en la forma en que se está actuando ante el coronavirus, pero también tiene que ver con la gobernabilidad del país y con el pacto federal.

Está muy claro que lo peor está por venir. Para el domingo se ha anunciado que el Presidente informará sobre las medidas que se van a tomar ante el virus y la situación económica, que da la impresión que sigue teniendo diferentes lecturas entre el Ejecutivo y Hacienda. Ayer López Obrador insinuó que tenía otros datos sobre los pronósticos de crecimiento de los que presentó la Secretaría.

El Presidente quiere mantener a toda costa su estrategia, habrá que ver qué tanto cambian las cosas con el plan que va a presentar el domingo y del cual ayer se presentó un avance. En este mismo sentido, se tendrán que ver los resultados de la enésima reunión entre algunos exintegrantes de la mafia del poder con el mandatario.

El país va a estar urgido de cambios estructurales en el corto y mediano plazo. Lo que éramos al inicio del sexenio ya fue.

RESQUICIOS.

Asuntos para revisar a profundidad:

1. Cuántos migrantes mexicanos han sido contagiados por el coronavirus en EU.

2. Qué va a hacer el Gobierno con todos los migrantes que están deportando desde EU por Covid-19.