Por las razones que se quiera, pero el Presidente por fin hizo un llamado contundente a que no salgamos de nuestras viviendas, la decisión por lo que se ve va para todos, pero no pareciera que él la vaya a seguir. El Presidente todo indica no se va a guardar y por si había dudas ayer mismo lo hizo ver en Culiacán.

Nadie le pide al Presidente que se aísle lo que se quiere es que durante estos días se guarde por su propia salud y para predicar con el ejemplo. No vemos como pueda el mandatario estar ajeno a la vida del país teniendo todo el aparato de Gobierno a su disposición, nadie piensa que guardarse sea sinónimo de que se esconde o que no enfrenta los problemas.

Estamos en un momento estratégico e inédito que requiere al mismo tiempo de cumplir todas las medidas que se piden y ser prudente, trátese de quien se trate. Sabemos bien que todo esto se ha dicho en innumerables ocasiones, pero todos sabemos también porque se repite un día si y otro también.

Se han empezado a tomar decisiones importantes y estratégicas, el tiempo dirá si fueron a tiempo o no. Como sea, el Gobierno va a habilitar 17 hospitales para la atención de las personas infectadas por el virus y va a adquirir 10 mil respiradores, que como se ha empezado a saber son fundamentales para las personas enfermas.

Lo que le va a dar importancia a lo expresado por el Presidente el viernes pasado está en línea directa con la convicción de su discurso. Existe una corriente de opinión encabezada por un grupo de especialistas y exsecretarios de Salud que el viernes, a través de un documento dado a conocer en las redes, fueron severamente críticos con la estrategia que está siguiendo el Gobierno.

Haya sido o no una respuesta a este documento, o haya sido una reacción ante las encuestas que lo empiezan a colocar con inquietantes tendencias a la baja en su popularidad, lo importante, a pesar de los pesares, fue la convocatoria a quedarse en casa.

No se puede pasar por alto la encuesta de Mitofsky que el viernes reportó que por una mínima diferencia es mayor el número de personas que desaprueba al Gobierno que las que lo aprueban, lo cual rompe con una constante que había tenido López Obrador desde el día que ganó las elecciones.

Los escenarios han venido cambiando, pero todos nos vamos dando cuenta que, a pesar de los muchos temas que ha enfrentado el Gobierno, señaladamente la cancelación del nuevo aeropuerto, el “culiacanazo” y el desigual manejo en el tema de las mujeres, el coronavirus está sumando como pocos acontecimientos en el último año la crítica de la sociedad.

Podríamos estar bajo una circunstancia similar que la que se vivió con las protestas de las mujeres, no olvidemos que este tema está muy pendiente. Lo que pasó es que por un lado iban las mujeres de Morena y del propio Gobierno y por el otro, el Presidente.

Igual puede pasar con el coronavirus. Por un lado, están los especialistas y el destacado equipo de salud del Gobierno y pareciera que por el otro lado anda el Presidente.

Para lo que ya está entre nosotros y va a venir es fundamental la cohesión y quedarnos en casa. El fin de semana tuvimos algo de lo que puede acabar pasando en todo el país. Todavía estamos lejos de cumplir el guardarnos en casa, estos días mucha gente estuvo en la calle, aunque ya el domingo en la capital en particular empezó a verse sola y no exageramos si también en algún sentido un cuanto triste.

Algunas calles llegan a inquietar por su soledad en donde parece que se llega a escuchar su silencio. Hoy inicia una semana en que no hay manera de distinguir los días, para volver a distinguirlos hay que quedarse en casa.

RESQUICIOS.

La oposición en la práctica no existe. Quizá el Presidente se refiere a un sector de los empresarios que ciertamente lo tiene en la mira. De otra manera no queda claro aquello “…quieren que me aísle para conducir el país”; con lo que hay no se ve por dónde.