Hace dos días escribí en mi cuenta de Twitter una frase de Salvador Allende que me gusta mucho: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.”

Y es que sí, en los menores de 35 años está la construcción, no del futuro, de un mejor presente que pavimente el camino de un futuro favorable para la comunidad.

Muchas veces el ‘valemadrismo’ se apodera de gran parte de los jóvenes y se entiende: consideramos tal vez que nuestros esfuerzos no serán valorados y nuestra capacidad será subestimada en un entorno complejo, donde casi siempre existe cerrazón al cambio generacional.

Un libro de Agustín Basave, describe a la perfección la intersección histórica del valemadrismo y el desmadre que puede reinar en los jóvenes porque ha absorbido a los demás, pero es nuestro deber sacudirlos; les comparto el extracto al que me refiero (ofrezco disculpas de antemano por el lenguaje que, simplemente me permito transcribir):

“Vale madre el mañana porque ya se desmadró el ayer o, en otras palabras, no nos importa si las cosas se hacen bien o se hacen mal; lo que nos interesa es que no haya concentración ni empeño y en consecuencia tampoco preparación. Hay que hacer todo al chile porque sólo eso es divertido. Más que la ley del mínimo esfuerzo, es la ley del máximo chilerismo, del “ahí se va” como pasatiempo nacional. El desmadroso es relajiento, diría Jorge Portilla, puesto que el humor es válvula de escape. Todo nos vale madre menos el desmadre. Si nuestra historia está desmadrada, y si nuestro porvenir fue predeterminado a madrazos, ¿para qué atender esa madre del ahora?”

Son nuestros tiempos, demostremos que nosotros podemos dejar de ver el pasado de día y de soñar el futuro en las noches, que nosotros sí vivimos el presente y lo construimos, dejando atrás la anclada mediocridad.

Al final, nuestros abuelos y padres estarán orgullosos de que tomamos nuestros tiempos, y que abriendo brecha sin temor, pavimentamos hoy un mucho mejor mañana para todos: para ellos mismos, para nosotros, para nuestros hijos y nietos... Para Victoria, para Tamaulipas y México.