Vaya aquelarre están armando los partidos políticos rumbo a las elecciones de 2021, con tal de ganarle unos a otros, un día arman alianzas y al otro día se les cae, después tratan de enmendarlo por un lado, cuando por el otro ya se les descosió.

Ahora bien, esto no ha sido algo privativo de Nuevo León, esto se está dando en todas las entidades de México, muy probablemente esa euforia por las alianzas se generó –muy probablemente- por la polarización que vive la opinión pública del país desde el arribo del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien desde su “púlpito mañanero” todos los días motiva a la división de los mexicanos entre unos contra otros; después los triunfos obtenidos por el Partido Revolucionario Institucional en Coahuila e Hidalgo, donde el Partido Acción Nacional por sus resultados diluyó la esperanza que pudo haber sido el freno del lopezobradorismo, pero también una MORENA que según las casas encuestadoras más serias indicaban que arrasaría en esos dos estados, pero no lo fue.

Así es como estamos llegando al final de este atípico año, por un lado un PRI empoderado que ahora pretende cortar la baraja del juego aliancista; por otro lado un PAN que no sabe cómo transitar entre su fobia priista y los grupos ultranza al interior; otro más con una MORENA que están urgidos por ganar tras el manotazo que les diera su líder moral Andrés Manuel López Obrador; sin olvidarnos que hay Partido Verde de México que todavía no encuentra el cómo acomodarse en este complejo tablero político que tiene todo el país.

Arreglan Michoacán y se les descuadra San Luis Potosí; creían tener ya los acuerdos en Nuevo León pero entraron en crisis; se les empieza a descomponer en Guerrero; pero Zacatecas va marchando con buen tono; todavía falta Tamaulipas, Chihuahua, Sonora, vaya el resto del país y ya andan todos revueltos.

Entrando en materia...

Pareciera que –por lo pronto- Nuevo León ya quedó arreglado… y menciono que por lo pronto pues el tiempo legal que fijó la autoridad electoral ya se cumplió para registrar las alianzas, sin embargo, en tanta judicialización que tienen los procesos electorales no está exento que más adelante pudieran meter algún recurso legal que les pudiera enrarecer su pacto aliancista.

Ahora bien, hay otro tema fundamental que este mismo espacio editorial les compartí hace dos meses, están aliados por acuerdo de la cúpula de arriba de los partidos políticos, pero están muy desalineados abajo y con abajo no solo me refiero a la militancia que está en la primera línea de batalla en el territorio, sino también hay que mirar mandos medios, así como directivos y aspirantes.

Tan sencillo como un ejemplo, dentro del Partido Verde hay militantes que creen en las energías renovables, es más, son activistas ambientales; así como esos militantes verdes, en MORENA están los “duros” que creen a ciegas en las políticas emprendidas por Andrés Manuel López Obrador y por consiguiente esos creen que México debe regresar al sector energético sustentado en el carbono, combustóleo y petróleo ¿Cómo le van hacer para conciliar a las dos posturas, dentro de un mismo proyecto de campaña? Este ejemplo es uno, de cientos que no está contemplada en esta fiebre por salir en alianza para las elecciones de 2021.

En el ABC de mis Apuntes de comunicación política ¿Qué consideraciones deben tener los bloques aliancistas para convivir en tiempos de campaña?

Estrategia

Ya no solo hay que tener una estrategia híbrida para persuadir al electorado, ahora los bloques aliancistas deben considerar una estrategia muy precisa para el interior de sus partidos políticos para convivir con otra fuerza política dentro de un bloque aliancista.

Centro

Deben tener muy claro que sea el partido que sea, deberá ponerse al centro, sin acercarse por equivocación a los extremos porque eso pudiera activar al otro extremo… descarrilando la campaña y con ello al éxito. Sí quieren ganar, lo estratégico será mantenerse en el centro.

Narrativa

Considerando el punto anterior, la narrativa es vital, ya no solo en la figura del aspirante y eventualmente el candidato, sino para todo el equipo de campaña, voceros, y partido político; por primera vez la narrativa puede ser un error de cálculo que puede descarrilar a cualquier proyecto político, del que no se podrá saber hasta el día de la elección sí les cobró factura o no.

Subrayando mis Apuntes en el apartado de Nuevo León, tal como lo dije en este espacio editorial hace unas semanas, Clara Luz tenía que ser sí o sí la candidata a gobernadora fuera por el partido que fuera, lo logró pero todavía sigue vigente el cuestionamiento que aquí les hice ¿Podrá ponerse de acuerdo el lopezobradorismo y podrán organizarse o se confiarán a la fama del fenómeno creado por Clara Luz?

Sea como sea, ¿Y tú, qué opinas? Hasta aquí mis Apuntes en Posta ¡Hasta la próxima!