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NUEVO LEÓN.- Enseñar a amar la naturaleza y respetar todas las formas de vida desde la primera infancia, es la clave para poder salir de la pandemia y vivir en un mundo mejor.

Especialistas en desarrollo infantil temprano señalaron lo anterior en un conversatorio virtual del 20º Encuentro Internacional de Educación Inicial y Preescolar.

Con base en la experiencia de Costa Rica, donde dos huertos escolares se transformaron en parques ecológicos, los especialistas pidieron impulsar la educación ambiental.

"El gran secreto es enseñar con el ejemplo, para que desde la primera infancia hasta el sexto grado aprendan a amar la naturaleza", expuso Patricia Masis Ureña, responsable del proyecto Huertas Escolares del Centro Educativo La Joya de Costa Rica.

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Eulin Chacón Gamboa, directora de la Escuela San Francisco de Peñas Blancas, también de Costa Rica, sostuvo que la educación vivencial con plantas y animales sirve para que niñas y niños vean al mundo diferente y se comprometan a cuidarlo para las generaciones futuras.

En tanto, Benachek García Muñoz, director del Centro Educativo La Joya, pidió a maestras y maestros esforzarse más en el trabajo de los huertos y en el cuidado de animales, con el propósito de formar a muchos líderes, pues "sin cacao no hay chocolate", dijo.

Por su parte, Marcelo E. Caruso Azcárate, doctor en Filosofía de la Universidad de Cundinamarca, Colombia, aseveró que la educación ambiental debe ser desde los cero años hasta siempre, ya que amar y respetar la naturaleza se aprende y trabaja durante toda la vida.

Por último, Alfredo Tinajero, consultor en desarrollo infantil de Canadá, planteó no enseñar que los seres humanos somos el centro de la naturaleza, sino una parte. Dijo que el Covid-19 y el calentamiento global son situaciones duras y adversas, pero una oportunidad para reposicionar el respeto a la naturaleza.