ESTADOS UNIDOS.- El anular de la mano izquierda de Joel Embiid parecía una pajilla doblada. Quedó en perpendicular respecto del meñique, como si el astro de Filadelfia tuviera ambos dedos cruzados.

“Estuve a punto de vomitar cuando vi eso”, dijo Ben Simmons, su compañero en los 76ers.

Simmons recuperó la compostura, lo mismo que el resto de los jugadores de Filadelfia. Resultó que Embiid sólo requirió de una visita rápida al vestuario, donde se le aplicó un vendaje.

Y pese a la luxación, el camerunés anotó 17 puntos y capturó 15 rebotes, para que los 76ers vencieran el lunes 120-113 al Thunder de Oklahoma City.

“Me alegra que él haya vuelto”, dijo el australiano Simmons. “Lo necesitábamos. Es una gran parte de este equipo”.

Los 76ers cortaron una racha de cuatro derrotas consecutivas. Todas habían llegado durante una gira que los relegó en las posiciones dentro de la Conferencia del Este y que generó dudas sobre cuán lejos puede llegar Filadelfia en los playoffs.

Durante los playoffs suelen llegar tan lejos como puede llevarlos un Embiid saludable. El pívot camerunés se dislocó el dedo en el primer periodo.

“Sentí un chasquido en mi dedo, y pensé que se había fracturado”, relató. “Me tomaron algunas radiografías y me dijeron que no era nada”.

Volvió para comenzar el segundo cuarto. Quizá la dolencia explica por qué no mostró su fuerza habitual frente a los tableros, donde perdió algunos rebotes frente a Steven Adams.

“No podía saltar con las dos manos arriba”, reconoció. “Hubo un par de veces en las que pude haber tomado el balón con las dos manos, pero no me fue posible. Simplemente seguí ajustando el vendaje”.