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CHILE.- Una oleada de repudio se mantenía el lunes en Chile luego de que la víspera se saquearan y quemaran dos iglesias a manos de encapuchados. Los hechos de violencia salpicaron la conmemoración del primer aniversario de un estallido social que derivó en un plebiscito constitucional a celebrarse el próximo domingo.

El presidente Sebastián Piñera llamó a condenar a “una minoría de delincuentes” que incendió los templos, saqueó pequeños comercios y vandalizó inmuebles públicos y privados en el marco del pacífico festejo del estallido en la Plaza Italia, el punto de reunión de las protestas en la capital chilena.

“Sé que algunos grupos minoritarios van a intentar entorpecer o ensuciar ese proceso (el plebiscito), no se los vamos a permitir”, advirtió Piñera, quien también garantizó a los 14,7 millones de ciudadanos habilitados para votar el domingo que podrán “emitir su voto con libertad, con paz y con seguridad”.

El alcalde de la céntrica comuna de Santiago, Felipe Alessandri, donde se encuentran las iglesias, dijo que “sin ser experto en inteligencia, lo de ayer era predecible, yo hubiese esperado que se hubiese logrado contener de mejor manera los destrozos... con más presencia policial”.

La policía había anunciado que 40.000 agentes custodiarían el orden público en el país.