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ESPAÑA.- Un juez español decidió prorrogar hasta este jueves la detención de la dominicana Ana Julia Quezada, que el martes confesó a las fuerzas de seguridad que había matado al niño de ocho años Gabriel Cruz, un caso que ha conmocionado a toda España desde su desaparición, el 27 de febrero.

Esa prórroga es para realizar nuevas pruebas, por lo que la mujer declarará de nuevo en los juzgados de Almería, provincia del sureste español donde ocurrieron los hechos, informaron a EFE fuentes judiciales.

Las fuerzas de seguridad detuvieron a Quezada en la localidad almeriense de Vícar (sur) el domingo, y encontraron el cadáver del niño en el maletero del vehículo que conducía.

La mujer, de 44 años, aseguró que lo mató después de que él la agrediera durante una discusión por un hacha el mismo día de la desaparición, en el pueblo Las Hortichuelas de Níjar, también en el sur del país.

Según su versión, ella golpeó al niño con la parte roma del hacha -encontrada por las fuerzas de seguridad- y luego lo asfixió. Posteriormente escondió el cadáver del menor en un pozo de una finca del padre del niño, hasta que ella lo sacó y lo trasladó a Vícar.

Quezada, pareja sentimental del padre, se había implicado en la búsqueda y en los actos de apoyo a los padres del muchacho, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, cada vez más angustiados.

Incluso hizo declaraciones a los medios entre sollozos temiendo por la vida del pequeño, cuando, según su propia confesión, ya lo había matado.

Sin embargo, era investigada desde que el pasado sábado 3 de marzo avisara a los agentes de haber descubierto, supuestamente, una camiseta blanca con restos del ADN de Gabriel en una zona que ya había sido rastreada.

Desde un primer momento, decenas de personas (a veces más de 200) entre profesionales y voluntarios buscaron a Gabriel intensamente en un radio de hasta doce kilómetros desde el lugar de la desaparición.

Mientras tanto, las declaraciones solidarias procedentes de los sectores sociales, la política y las instituciones se multiplicaban.

Y la prensa, especialmente las emisoras de televisión, seguían el caso con gran interés.

Las muestras de dolor se desbordaron tras encontrarse al niño muerto.