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ESTADOS UNIDOS.- Los chicos del décimo grado en la clase de educación cívica de Aedrin Albright, en una escuela rural de Carolina del Norte, habían hecho sus tareas y ahora había que decidir: ¿Corresponde hacerle un juicio político a Donald Trump?

Los jóvenes corrieron sus sillas, los que se oponían a la destitución de Trump de un lado, los que estaban a favor del otro. Los indecisos en el medio.

“Su misión es convencer a sus compañeros de que se pasen a su lado”, les dijo Albright a los adolescentes de la Chatham Central High School.

La investigación que lleva acabo la Cámara de Representantes sobre los manejos de Trump con Ucrania ha pasado a ser una herramienta educativa en las aulas de todo el país, donde los profesores incorporan el proceso a sus programas de estudio.

Aprovechan el debate en el Congreso para enseñar a los jóvenes acerca de la Constitución y de los poderes de la presidencia. Les hablan de otros juicios políticos de la historia y realizan votaciones simuladas que reproducen las divisiones en la política estadounidense.

En una clase de Albright de octubre, los estudiantes leyeron artículos y dibujaron pósters explicando el proceso, sin mezclar la política. Eso cambió en otra clase en la que los jóvenes tomaron partido.