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ESTADOS UNIDOS.- Rory McIlroy lució de principio a fin como el jugador que ha ganado dos veces el Wells Fargo Championship.

Sin embargo, él no se sintió así.

Logró birdies después de quedar dos veces fuera de posición tras su tiro de salida. Falló un tiro para birdie desde 1,2 metros (cuatro pies) tras la más increíble de sus recuperaciones. Y hacia el final de su ronda del jueves, hilvanó tres birdies para finalizar empatado en la cima con Joel Dahmen con 66 golpes, cinco bajo par, en su inicio más bajo en 10 apariciones en Quail Hollow.

En camino hacia la zona de anotaciones, sonrió y dijo: “Administré mi juego”.

¿Qué significa eso?

“Sacarle el máximo provecho a la ronda, convertir setentas en 66, como lo hice hoy”, declaró. “Sentí que pegué como si hubiera terminado uno o dos bajo par. No sentí que fuera una ronda en que merecí terminar cinco bajo par, pero le saqué el mayor provecho, que está bien si puedo seguir haciendo esas cosas”.

No era una queja. En su primer torneo desde que empató en la 21ra posición en el Masters — la única vez que ha quedado fuera de los 10 primeros este año — McIlroy salió de problemas y embocó suficientes putts para continuar en la dirección correcta. Su único bogey fue después de un tiro de salida que cayó en el arroyo, y no hay forma de recuperarse cuando la pelota está bajo un metro de agua.

Dahmen, sobreviviente del cáncer y que intenta tomarse las cosas a la ligera, tuvo una ronda mucho más consistente. Tres grupos detrás del enorme contingente que seguía a McIlroy, terminó sin bogeys y embocó un golpe para birdie desde 4,5 metros (15 pies) en el hoyo 18 para firmar tarjeta de 66 tiros.