Foto: Captura.
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ESTADOS UNIDOS.- En las imágenes se aprecia cómo el niño se acuesta bocabajo en el suelo, está llorando y le pega varios puños a un cojín.

En ese instante, el felino se acerca al menor y empieza a lamerle la cabeza. Esto tranquiliza al menor y hace que deje de llorar.

Al estar calmado, Jayden decide acariciarlo con sus manos y el gato se le junta para que lo consienta.

Denton explicó que su hijo es propenso a sentirse abrumado, lo que lo lleva a tener crisis sensoriales ocasionales.

“Mi hijo tiene un trastorno del procesamiento sensorial y otros problemas. Cuando se sobrecarga, o no entiende, tiene arrebatos de llanto y es inconsolable”, afirmó Denton al informativo.

De acuerdo con Denton, el gato no se asusta cuando a Jayden le dan las crisis y siempre corre hacia él para calmarlo.