Ilustración creada por Dan a Berry, de SkyWorks, y suministrada por la NASA el 6 de noviembre del 2015. Foto: Posta/Ale Morales.
Ilustración creada por Dan a Berry, de SkyWorks, y suministrada por la NASA el 6 de noviembre del 2015. Foto: Posta/Ale Morales.
Tags:

CABO CAÑAVERAL, ESTADOS UNIDOS.- Un equipo científico reveló el miércoles la presencia de un planeta rocoso en nuestra galaxia. Los astrofísicos dieron al nuevo mundo el nombre GJ 1132b por la estrella pequeña que orbita.

Aunque la temperatura puede alcanzar los 230 grados centígrados (450 Fahrenheit) en ese planeta, tiene una atmósfera espesa tipo venusina. El planeta GJ 1132b está apenas a 39 años luz de distancia, dentro del alcance del Telescopio Espacial Hubble.

Un equipo dirigido por Zachory Berta-Thompson, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, descubrió el planeta el mayo utilizando telescopios en Chile. El y sus colegas reportan su descubrimiento en la edición del miércoles de la revista Nature.

Los científicos dicen que el exoplaneta —como se denomina a los planetas fuera de nuestro sistema solar— es demasiado caluroso como para soportar la vida.

Si descubrimos que este lindo planeta caliente ha logrado mantener su atmósfera durante miles de millones de años, es buen presagio para el objetivo a largo plazo de estudiar planetas más frescos que pudieran albergar vida.
Zachory Berta-Thompson, Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Berta-Thompson y sus colegas calculan que GJ 1132b tiene un diámetro de 14.700 kilómetros (9.200 millas), poco más que la Tierra. Pero se cree que su masa es 60% mayor.

La estrella a la que circunda —GJ 1132— es una enana roja de una quinta parte del tamaño del Sol. El planeta la orbita a poco más de 2 kilómetros y por eso es tan caluroso.

"Nuestro objetivo es hallar una melliza de la Tierra", comentó el astrónomo David Charbonneau, del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, uno de los autores, "pero de paso hallamos una melliza de Venus".

En otro artículo en Nature, Dake Deming, de la Universidad de Maryland, que no participó en el estudio, dijo que los astrónomos podrán estudiar el nuevo planeta con "una fidelidad sin precedente" dada su proximidad y el tamaño reducido de su estrella. Por eso lo considera "posiblemente el planeta más importante hallado fuera del sistema solar".