Foto: Agencias.
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ESTADOS UNIDOS.- Antes de que se anunciara su compromiso matrimonial, el príncipe Enrique tuvo que emitir un comunicado criticando las connotaciones raciales que se encontraban en los artículos que se habían dedicado a su novia y en la cobertura mediática en general que se había venido dando a su relación sentimental.

La alargada sombra del racismo siempre ha planeado sobre la relación del matrimonio con la prensa y, aunque no se mencionara en el anuncio de su salida de la familia real británica, se intuía que era una de las razones por las que decidieron abandonar Reino Unido para instalarse primero en Canadá y, más tarde, en Los Ángeles.

Sin embargo, como mujer mulata, la actual duquesa había sufrido desgraciadamente experiencias similares tanto en su carrera profesional como en su vida personal desde la infancia. Ahora, en el marco de las protestas en Estados Unidos por la muerte de un hombre negro a manos de un policía blanco, ha resurgido un antiguo vídeo de Meghan grabado en 2012 para una campaña contra el racismo en el que habla de sus raíces y del tipo de trato que ella recibía, diferente al que se da a otros afroamericanos, en función de su físico.

"Soy birracial, y la mayoría de la gente no puede adivinar cuál es mi ascendencia y me he pasado parte de mi vida sintiendo que nada me representaba", explica mirando a la cámara.

"Las expresiones racistas, las bromas ofensivas o los insultos me han afectado mucho. Hace un par de años escuché a alguien usar esa palabra que empieza por ene para referirse a mi madre", añade en referencia al ofensivo término 'ni**a' utilizado para referirse a miembros de la comunidad afroamericana.

La antigua protagonista de 'Suits' también confiesa que salir de la burbuja de Los Ángeles en la que había pasado la mayor parte de su vida le hizo darse cuenta de que la "mentalidad cerrada" que aún perdura en muchas partes de su país natal y del resto del mundo.